The Elder Scrolls V: Skyrim
El mágico y absorbente
universo de The Elder Scrolls está de vuelta con Skyrim, otro gran
capítulo de la veterana saga de Bethesda Softworks que llega para hacer
las delicias de los aficionados al rol. Recogiendo lo mejor de entregas
precedentes, y dotándolo al mismo tiempo de una ambientación
inigualable, nos encontramos ante una de las mejores entregas de la
saga. Un título completamente imprescindible para los fans de los RPG y
de los mundos abiertos.
Las palabras The Elder Scrolls
significan muchas cosas, pero sobre todo simbolizan una forma de
entender el género del rol muy concreta. Representan contextos de espada
y brujería muy definidos, y también experiencias jugables muy
relacionadas con la libertad absoluta hasta límites que sólo pueden
entenderse desde una óptica que supera con mucho los confines de lo que
en la actualidad se conoce como sandbox. El libre albedrío y la toma de
decisiones constantes y absolutas son los grandes titulares que siempre
deja esta IP, lo que unido a la habitual capacidad de contar grandes
historias que demuestra Bethesda Softworks en cada uno de sus proyectos crea experiencias tan atractivas y electrizantes como adictivas y cautivadoras.
Estas
características de libertad absoluta se han visto en ocasiones apoyadas
por decisiones que no siempre han sido igual de bien recibidas: el
siempre temido auto-level que define la habilidad de sus
enemigos, por ejemplo, ha sido habitualmente protestado; pero también
debemos mencionar unos apartados tecnológicos marcados por algunos
problemas de pulido graves, aunque también poco menos que inevitables en
un juego de estas dimensiones. Skyrim repite dimensiones y características con respecto a lo visto en entregas anteriores, pero lo dota además de un sentido de la personalidad que hace que al mismo tiempo no se asemeje en muchos de sus aspectos a lo que ha venido siendo la saga.
Y es que la región de Skyrim abre sus puertas a los aficionados del rol con un videojuego auténticamente memorable, un título RPG
maravilloso que condensa todas las virtudes del género desde su óptica
netamente occidental y que las magnifica con un programa de unas
dimensiones sencillamente inabarcables. 40 Kilómetros cuadrados
contemplan al área que da nombre al videojuego y que patearemos hasta lo
indecible para encontrar y cumplir las más épicas aventuras. Un
lanzamiento que roza la perfección en varias áreas y que, de haber
contado con un grado de pulido mucho mayor que nos hubiera ahorrado la
infinidad de bugs y glitches que encontraremos en nuestro camino, se
podría haber convertido en el principal candidato a juego del año.
Sangre de Dragón -La Historia-
El argumento de Skyrim vuelve a hacer gala de la habitual maestría de Bethesda Softworks a la hora de crear hilos argumentales que nos cautiven y que nos atrapen, algo a valorar especialmente puesto que los títulos de la saga The Elder Scrolls siempre han logrado apresar nuestro interés no sólo por sus innegables virtudes jugables sino también por sus bondades narrativas.
Como es costumbre en este
tipo de juegos vamos a hablar lo menos posible sobre el guión del juego para
dejar que su magia sea descubierta por los propios usuarios según vayan
desmantelándola con horas y horas de aventuras. Al comienzo de nuestra epopeya
estaremos tan perdidos como su protagonista, viajando con varios presos a la
región de Skyrim en un carromato de presos, y sin saber nada sobre su pasado o
ni tan siquiera sobre su presente. Poco a poco iremos arrojando algo de luz no
sólo sobre esta fría zona de Tamriel sino también sobre los secretos que
oculta nuestro personaje y que están íntimamente vinculados con los dragones
que pueblan los cielos de este reino, y que tan a menudo ha publicitado la
propia Bethesda Softworks durante la fase de promoción del juego.
El hilo principal del juego,
no obstante, es sólo uno de los arcos argumentales con los que cuenta el
título, y es que como los aficionados de la saga ya sabrán, lo delicioso de un
The Elder Scrolls es el hecho de que cada personaje que nos encontramos
tiene su propia historia que contar y de la que podemos participar. Esta
afirmación puede sonar exagerada, pero es totalmente verídico que el
interactuar con cualquier personaje que nos encontremos por el camino va a ser
la única manera de sacar el máximo provecho de un videojuego tan descomunal
como éste. Los soldados que carecen de personalidad y algunos de los tenderos
no tienen mayor relación con nosotros que la de responder a nuestros saludos
con frases breves o que la de abrir las posibilidades del comercio,
respectivamente, pero prácticamente el resto de los NPCs que pueblan el mundo
de Skyrim tienen interesante información que darnos o incluso misiones que
proponernos.
Así pues todo lo que hacemos
en este quinto capítulo de la saga se divide en tres vertientes principales. La
primera de ellas es la de las misiones principales, que son las épicas,
las que hacen avanzar la narrativa central del juego y que son las de número
más reducido, dificultad máxima y más largo desarrollo. Por otra parte también
encontramos las misiones secundarias, que son las que nos van encargando
los NPCs que vamos conociendo por el camino y que están principalmente
relacionadas con sus vidas cotidianas y sus problemas diarios, y que son las
más numerosas que ofrece el juego, cuya resolución es opcional y que nos
llevarán una cantidad de tiempo media y un nivel de reto más razonable. Por
último encontramos las que el propio videojuego etiqueta como "Otras",
y que son infinidad de pequeños encargos que podemos también llevar o no a cabo
y que son de dificultad escasa y complejidad muy sencilla (de un sólo paso
generalmente).
Así se desarrolla todo lo
que tiene que ver con la narrativa de Skyrim, un compendio de modo historia
imposible de cuantificar en el tiempo que nos llevará superarlo puesto que
puede enumerarse en varias decenas de horas si sólo nos centramos en las
misiones principales, o en varios centenares si también llevamos a cabo toda la
parafernalia de objetivos alternativos que el título también nos propone. Desde
3DJuegos, por supuesto, recomendamos la segunda vía, y es que los lanzamientos
de la serie The Elder Scrolls obtienen sus mejores réditos en cuanto a
diversión si sacamos el máximo partido de sus posibilidades conociendo a todos
los personajes, explorando todos los rincones del escenario y cumpliendo todas
las misiones.

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